Sin saberlo algunas veces, a conciencia otras, los establecimientos de hosteleria de la zona -sucede en todas- contribuyen a dar a conocer la cultura empordanesa y de la Costa Brava -o la del lugar en cuestión-.
Esto es así porque además de ofrecer lo que desde un restaurante o un hotel es habitual, informan al viajero-turista de los horarios de museos, de las actividades culturales que se celebran en determinada época, de encuentros culinarios o de mesas redondas de escritores afincados…
Aparte de la oferta cultural propiamente dicha está la lúdico-cultural , así se nos ofrecen mapas de ubicación de centros termales, de teatros, cines, direcciones de campos de golf, viajes en globo, etc…
La interactuación entre sectores está servida porqué ,por supuesto, en el teatro nos informarán de donde podemos cenar.
La Diputación de Girona, los Servicios Territoriales del Departamento de Agricultura (DAR) de la Generalitat de Catalunya, el consejo comarcal del Baix Empordà y el Consorcio Alba-Ter han anunciado hoy su voluntad de sumar esfuerzos para constituir un Espacio de Interés Agrario en el Baix Ter.
El nuevo espacio incluirá veinte municipios del Baix Ter y tendrá una extensión de unas 26.000 hectáreas, en las que se apoyarán las actividades agrarias y el desarrollo local en el ámbito rural para garantizar la viabilidad de las explotaciones.
La propuesta ha sido presentada conjuntamente por el diputado de Medio Ambiente y Territorio de la Diputación, Josep María Rufí; el director de los Servicios Territoriales del DAR, Josep Guix; el presidente del consejo comarcal del Baix Empordà, Ricard Herrero; y el presidente del Consorcio Alba-Ter, Francesc Camps.
Los representantes institucionales han indicado al presentar la propuesta que, tras haber analizado de forma global las zonas agrícolas, se han detectado carencias importantes en el territorio que los ayuntamientos no pueden asumir.
Para suplir este déficit, las tres administraciones y el consorcio han decidido trabajar conjuntamente y proponer la creación de un espacio que tendrá un modelo de gestión que garantizará el respeto al territorio y a la biodiversidad, a la vez que ayudará a conservar el patrimonio rural y contribuirá a revalorar las actividades agrarias.
A parte de esto, el espacio promoverá la realización de tareas educativas y la valoración del mundo rural y será gestionado desde las administraciones locales con la previsión de la participación activa de los agricultores.
Los ponentes han remarcado que la figura de espacio de interés agrario no quiere en ningún caso contraponerse al proyecto de Parque Natural del Montgrí, Illes Medes y Baix Ter, que en estos momentos está tramitando la Generalitat, ya que lo consideran compatible con el resto de calificaciones sectoriales que tenga o pueda tener el territorio.
Ayer, verbena de Sant Joán se notó la crisis…o eso parecia. Los restaurantes no tenian ni mucho menos la alegria de otros años, además las fiestas de pago acabaron antes (la mayoria).
El problema del aparcamiento se redujo al “problema” de elejir donde aparcar y en fin, no fué una verbena para recordar por las muestras de derroche euril.
Eso sí, los fuegos y demás pólvora gratuita fueron seguidos con entusiasmo por un buén número de personas.
¿Exageramos? ¿a alguien le dió esta sensación la pasada verbena?
En los años setenta la Costa Brava vivió su época de esplendor debido sobre todo a la diferéncia de nivel de vida en relación a sus vecinos europeos. A estos les resultaba muy económico pasar unas vacaciones aquí, y además encontraban algo parecido al paraiso en todos los aspectos.
Como suele suceder cuando algo es susceptible de ser exprimido a fondo, la especulación de unos pocos y el mal hacer de otros, la reconvirtieron en territorio touroperador, con todo lo que supone, en los años 80 y 90. A fuerza de reventar precios, los que pretendian hacer las cosas bién no aguantaban. Si además emparejamos esto con la entrada de España en la CEE, con la progresiva paridad en sueldos, impuestos, gastos, etc, nos encontramos con un panorama un tanto desolador, sobre todo para un tipo de hotelero y comerciante acostumbrado a trabajar mucho pero no a no tener clientes.
Desde entonces se está trabajando duro para ofrecer la mejor cara de El Baix Empordà al visitante. Ahora se ofrece a un turismo de calidad para el cual no solo cuenta el sol y playa. Es un turismo y un comercio de todo el año, que intenta huir de la masificación y que encuentra unas instalaciones y servicios que si no son nuevos han debido reciclarse a fondo.
Como era de esperar este fin de semana largo de la Constitución, ha representado un “bluf” para la hosteleria de la comarca si bién algunos hoteles rurales han funcionado bién -los que lo hacen bién claro-.
Es complicado este mundo; hace apenas diez o doce años no se temía la competencia del esquí porque se veia como algo al alcance de no demasiada gente.
Pero lógicamente los empresarios del sector blanco no estaban dispuestos a quedarse estancados por ser elitistas… Con un nada despreciable apoyo del gobierno de la Generalitat y una buena inversión, la temporada se esquí, si el tiempo acompaña, se alarga cási seis meses.
El empresário de la costa ha de ser consciente de que las cosas son así. Toca renovarse; en realidad nunca se debería bajar la guardia.