Contención en los gastos.

Ayer, verbena de Sant Joán se notó la crisis…o eso parecia. Los restaurantes no tenian ni mucho menos la alegria de otros años, además las fiestas de pago acabaron antes (la mayoria).
El problema del aparcamiento se redujo al “problema” de elejir donde aparcar y en fin, no fué una verbena para recordar por las muestras de derroche euril.
Eso sí, los fuegos y demás pólvora gratuita fueron seguidos con entusiasmo por un buén número de personas.
¿Exageramos? ¿a alguien le dió esta sensación la pasada verbena?

hoguera

comercio y turismo

En los años setenta la Costa Brava vivió su época de esplendor debido sobre todo a la diferéncia de nivel de vida en relación a sus vecinos europeos. A estos les resultaba muy económico pasar unas vacaciones aquí, y además encontraban algo parecido al paraiso en todos los aspectos.
Como suele suceder cuando algo es susceptible de ser exprimido a fondo, la especulación de unos pocos y el mal hacer de otros, la reconvirtieron en territorio touroperador, con todo lo que supone, en los años 80 y 90. A fuerza de reventar precios, los que pretendian hacer las cosas bién no aguantaban. Si además emparejamos esto con la entrada de España en la CEE, con la progresiva paridad en sueldos, impuestos, gastos, etc, nos encontramos con un panorama un tanto desolador, sobre todo para un tipo de hotelero y comerciante acostumbrado a trabajar mucho pero no a no tener clientes.
Desde entonces se está trabajando duro para ofrecer la mejor cara de El Baix Empordà al visitante. Ahora se ofrece a un turismo de calidad para el cual no solo cuenta el sol y playa. Es un turismo y un comercio de todo el año, que intenta huir de la masificación y que encuentra unas instalaciones y servicios que si no son nuevos han debido reciclarse a fondo.

Hosteleria y renovación constante.

Como era de esperar este fin de semana largo de la Constitución, ha representado un “bluf” para la hosteleria de la comarca si bién algunos hoteles rurales han funcionado bién -los que lo hacen bién claro-.

Es complicado este mundo; hace apenas diez o doce años no se temía la competencia del esquí porque se veia como algo al alcance de no demasiada gente.

Pero lógicamente los empresarios del sector blanco no estaban dispuestos a quedarse estancados por ser elitistas… Con un nada despreciable apoyo del gobierno de la Generalitat y una buena inversión, la temporada se esquí, si el tiempo acompaña, se alarga cási seis meses.

El empresário de la costa ha de ser consciente de que las cosas son así. Toca renovarse; en realidad nunca se debería bajar la guardia.