Normalmente es un invierno bastante soportable, incluso llega a ser una estación que se agradece que llegue si como sucede a veces el otoño prácticamente no ha existido y ha sido una prolongación fresca del verano.
Aparte de que el número de turistas es soportable, el paisaje invernal del Empordà es muy atrayente, pintoresco, relajante…a no ser que lo invada una tramontanada o una llevantada. Aunque ambas situaciones meteorológicas tienen su encanto también.
Lo habitual es que el invierno llegue en forma de bajada brusca de las temperaturas a principios de diciembre con una entrada de vientos del N.E o N. , si es del N.E. y llega directamente de Siberia es posible ver nieve en cotas bajas. Ese tipo de viento, frio de por si, llega con algo de recorrido marítimo, de ahí que no sea extraña esa situación, de hecho cási cada año hay algún episodio.
Si el viento es del N. y llega directamente del polo es dificil que llueva pero el frio está asegurado.
El mes de Enero, aunque mucha gente no lo sepa, es el mes mas seco en el Empordà, estadísticamente. Seco y frio es el mes más invernal por decirlo así, con inversión térmica que hace que el humo de las chimeneas se alce apenas unos metros. Febrero es impredecible, lo normal es que continue el frio pero muchos años hay alguna súbita subida de temperaturas hacia el final de este mes; además los dias son ya más largos.
Marzo ventoso y Abril lluvioso, lo que es cási seguro es que en Semana Santa lloverá o hará frio en una parte de ella.
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Barcas de recreo amarradas en Aiguafreda (Costa Brava)

Girasoles ya quemados por el sol de Agosto
Comer en zona turística (en plena temporada)

“…Los restaurantes del Empordà y la Costa Brava en general presentan en esta época -Julio y Agosto- una actividad que ha de representar en muchos casos más del 70% de la facturación anual. Eso nos da idea del tipo de hosteleria que , salvo pocas excepciones, se practica en época estival.
No es que haya de ser mal hecha, poco profesional o simplemente penosa; lo que sucede es que para el cliente puede llegar a ser un suplicio (estaba avisado) comer o cenar algo caliente fuera de su hotel, apartamento o tienda de campaña…Y es que somos como borregos, nos gusta juntarnos en todos sitios desde que salimos de la ciudad hasta que regresamos. Nos juntamos en las caravanas, en la playa, en la carretera de acceso a la misma, en el mercadillo de pueblo, en los supermercados y por supuesto, en los restaurantes. Como si de una carrera de obstáculos se tratara, una vez dado el pistoletazo de salida, una masa de gente tostada por el sol ( y por un inexplicable estrés vacacional) se dirige al mismo tiempo el asalto de las recuperadoras viandas, en general cosas que no tienen nada que ver con la tierra…lease pizza, burguers, y lo más gracioso, comida típica de los paises de origen de muchos turistas, sobre todo británicos.
Resumiendo: salvo excepciones contadas que por alguna razón trabajan siempre dentro de los límites razonables para que comer fuera sea un rito agradable, en la mayoria de los casos es aconsejable seguir un par de rutinas para hacer más agradable y digerible la cena. Lo primero variar el horario ligeramente, jamás presentarte a las diez de la noche (y ver la cara de alucinado del encargado), adelantarse a las nueve -cuando los extranjeros acaban y el español no ha llegado- , puede costar al principio, pero ya vereis lo agradable que es comer en menos de dos horas….Por otro lado, no es aconsejable pedir cosas tales como paella, zarzuela, o pato lacado, por mencionar algunos de los platos que en momentos de overbooking son tabú. Eso si, prohibido no está, allá tu. Déjate aconsejar por la persona que coje las comandas…ah y no intentes hacerte el gracioso ni conquistarlo, por lo general “el gracioso” no suele caer bién…”
Parte de una nota enviada por Yo Mismo (Palamós) el 28/07/2009

