Historias de la Costa Brava

La Costa Brava ha sido un lugar poblado desde los orígenes de la humanidad, y es uno de los puntos de Catalunya donde más abundan los yacimientos de los pueblos del pasado más lejano. El paleolítico es presente por toda la región, con vestigios de especial importancia en las cuevas del Montgrí (entre 200.000 y 300.000 años de antigüedad, en el Baix Empordà) y las cuevas de Serinyà (unos 100.000 años de antigüedad, en el Pla de l’Estany). Los pobladores del neolítico también dejaron su huella en la Costa Brava, en especial en las zonas montañosas del Alt y el Baix Empordà, donde actualmente se pueden encontrar todavía en pie numerosos ejemplos de megalitos.

Los primeros colonizadores extranjeros que llegaron a la península Ibérica fueron los griegos, que fundaron dos importantes ciudades en Roses (Alt Empordà) y Empúries (Baix Empordà) a partir del siglo VI a.C. Los griegos convivieron con los pobladores ibéricos, con quienes comerciaban. El territorio de la Costa Brava se lo repartieron las tribus de los indigetes (Empordà y Pla de l’Estany) y de los ausetanos (fundadores de Girona y presentes también en la Selva). El núcleo más importante de aquella civilización es Ullastret, uno de los poblados ibéricos más destacables de Catalunya, aunque la mayor parte de las actuales poblaciones fueron fundadas en aquella época.

La segunda guerra Púnica trajo el primer ejército romano a Empúries en el año 218 a.C. y a partir de entonces la romanización fue imparable. En la Costa Brava no se fundó ninguna gran ciudad romana, aunque Girona, Blanes o las termas de Caldes de Malavella gozaron de cierto desarrollo. Lo cierto es que proliferaron mucho más las villas en los llanos, dedicadas a la agricultura.

Tras una mínima dominación árabe, el territorio de la Costa Brava pasó en el año 785 a formar parte del imperio Carolingio, repartido en tres condados dentro de la zona de frontera denominada Marca Hispánica. El condado de Girona incluía la ciudad que se convertiría en importante sede episcopal para toda la zona, así como La Selva y una parte del Baix Empordà; el condado de Empúries ocupaba buena parte del Alt y el Baix Empordà; mientras que el condado de Besalú englobaba el Pla de l’Estany y una parte del Alt Empordà.

Por un lado, el condado de Girona se integró pronto (878) con los condados de Barcelona y Osona bajo la dinastía de Guifré el Pilós, que se amplió posteriormente al resto de condados vecinos de Besalú y la Cerdanya. El condado de Empúries, por su parte, sufrió constantes desacuerdos con la casa de Barcelona, además de conflictos internos con los vizcondes de Peralada, que gozaron de una gran autonomía. La fotografía de la Costa Brava feudal se completa con la gran importancia y poder de numerosos monasterios, como el de Sant Pere de Rodes, Sant Quirc de Colera, Sant Esteve de Banyoles o Sant Feliu de Guíxols.

Toda la zona gozó de la época de prosperidad de los siglos XIII y XIV, pero también sufrió las epidemias, hambruna y sequías posteriores. Además, se vio fuertemente afectada por las guerras campesinas de los siglos XIV y XV, en especial la guerra de los Remensas.

Las libertades logradas por los remensas permitieron la construcción de masías y la recuperación agraria en todo el país, con un incremento de la población durante el siglo XVI. A pesar de todo, los problemas no desaparecieron ni mucho menos: el fenómeno del bandolerismo se generalizó y creó un clima de fuerte inseguridad. En la Costa Brava actuaban regularmente conocidos bandoleros como Rocaguinarda y Serrallonga (en los bosques de La Selva), o Josep Margarit (en el Alt Empordà). También la costa sufrió la inseguridad, en este caso por la proliferación de los ataques de piratería de los siglos XVI y XVII, que dejaron de mudos testigos numerosas torres de defensa.

La época también conllevó constantes conflictos bélicos entre la casa de Austria y Francia, que afectaron fuertemente esta zona fronteriza. De hecho, el tratado de los Pirineos (1659) movió la frontera entre ambos países hasta la cresta de la Serra de l’Albera, colocando el Alt Empordà literalmente como tierra de frontera. Pero incluso antes de aquella solución, Catalunya vivió la guerra dels Segadors, revuelta popular contra los tercios castellanos que tuvo sangrientos episodios en Santa Coloma de Farners, Riudarenes, Palafrugell y la ciudad de Girona.

Todavía en el siglo XVII, se produjo otro conflicto bélico contra Francia, la guerra de los Ocho Años (1689-97), que trajo a las tropas del mariscal Noailles hasta tomar la villa de Palamós.

El siglo XVIII empezó con la guerra de Sucesión, pero en seguida llegó un período de gran recuperación del campo catalán y de gran crecimiento del país, con el inicio de las manufacturas, en la zona principalmente del textil y el corcho. Buena parte de aquel empuje, sin embargo, quedó frenada con un nuevo período bélico contra Francia, con la guerra del Rosellón (1793-95) y la guerra de la Independencia (1808-14), en las que todo el territorio de la Costa Brava fue escenario de batallas y asedios: Girona, Hostalric, Figueres…

A pesar de las guerras carlinas, el siglo XIX llegó acompañado de crecimiento económico y demográfico, gracias a la industrialización textil (Girona, Salt Banyoles) y del corcho (Empordà), así como a las mejoras agrícolas, de la pesca y el comercio. En este contexto nació el proletariado, junto con los movimientos obrero y asociativo. Pero la crisis llegó en dos etapas: primero para el campo del Alt Empordà con la plaga de la filoxera, y unas décadas más tarde para todos con la Guerra Civil española (1936-39), que trastocó la situación e inició un oscuro período de cuarenta años de recorte de las libertades.

Nuevamente, la expansión industrial resurge en Girona y Banyoles, paralelamente al boom turísticoque viven las poblaciones costeras, a partir de la década de 1960. Todo ello provoca un aumento de la población en las localidades más grandes y en las del litoral, despoblándose casi definitivamente las zonas más inaccesibles del interior y las montañas.

Fuente: gencat.cat

descobriment al Montgrí d’una xarxa hidràulica

Efe Torroella de Montgrí 21/02/2010
La Serra del Montgrí, situada en plena Costa Brava, oculta una xarxa hidràulica al seu interior que se situa sota el castell que la corona encara que és molt més antiga, segons que ha descobert l’empresa Movin Marine, la mateixa que va trobar un riu subterrani que desemboca a les Illes Medes. El responsable de la companyia, Joaquim Casellas, ha anunciat aquest descobriment realitzat després de rastrejar la zona amb un radar aeri. Sota el castell del Montgrí hi ha una cisterna que, fins ara, s’intuïa que havia estat construïda per aprofitar les aigües pluvials. No obstant això, Casellas compta amb sondejos de terra realitzats des d’un helicòpter que confirmarien que, sota aquesta estructura, existeix tota una xarxa de captació hidràulica de més de tres-cents metres de profunditat molt més antiga que l’edificació realitzada sota el mandat de Jaume II de Catalunya, el 1294. El sistema consta de sis nivells i extreia l’aigua de l’aportació que desemboca a les Illes Medes i que prové del Pirineu, sempre segons l’empresa Movin Marine. La construcció compta amb una altra bessona a la mateixa Serra del Montgrí, tot i que al sector de la Muntanya d’Ullà, segons Joaquim Casellas, l’empresa ha comptat per a aquest treball amb una cessió de mapes per part de l’Institut Cartogràfic de Catalunya, segons que ha confirmat a Efe aquesta entitat. Casellas intueix que es tracta d’un sistema d’extracció d’aigua sorprenentment avançat al seu temps que era comú a tota l’àrea d’influència del Mediterrani. El treball realitzat per Movin Marine a la Costa Brava per elaborar una cartografia finançada per la Generalitat de Catalunya l’ha portat a descobrir igualment una gegantina construcció en forma de muralla enterrada sota el mar Aquesta estructura es manté encara en peu gràcies al fang que s’acumula sota l’aigua i uneix les Illes Medes amb Punta Falconera, a Roses. La muralla, l’ús originari de la qual és del tot desconegut per als responsables de Movin Marine, té 150 metres d’amplada, 15 d’altura, uns vint quilòmetres de longitud i està enterrada a uns 55 metres de profunditat. A més, al fons marí situat entre aquesta edificació i l’actual línia de la costa el radar aeri ha detectat construccions realitzades per l’home, cosa que demostraria que el nivell del mar era més baix que l’actual en aquella època històrica encara per concretar. Joaquim Casellas, quei també ha consultat els experts del Museu del Mediterrani de Torroella de Montgrí, segons que ha confirmat a Efe aquest centre, opina que tot el conjunt respon a una desesperació humana per trobar aigua dolça en èpoques prèvies a un precipitat augment del nivell de les aigües del Mediterrani. L’àrea en la qual ha treballat Casellas es troba al centre del futur Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter, la Llei del qual ha estat aprovada recentment pel Parlament de Catalunya.

Dansa de la mort Verges 2010

Programa dels actes de la processó de Verges, festa declarada de interés nacional.

Horario:

A las 5 de la tarde desfile de Manages, que recorren el pueblo, saliendo del ayuntamiento, para recoger las imágenes que durante la noche formarán parte de la Procesión.

A las 10 de la noche representación del Misterio de la Pasión en la plaza. Para acceder es necesario haber adquirido una entrada, reservada a través de Caixa de Girona en el 972780000, hasta el miércoles santo o bien en la taquilla situada en la Plaza 11 de Septiembre, durante todo el Jueves Santo.

A las 12 de la noche procesión por las calles, una vez hecha la condena de ser crucificado, Jesús con la cruz comienza su recorrido hasta la crucifixión. La Procesión comienza y termina en la plaza de la iglesia y hace un recorrido por las calles del pueblo, donde, en lugares determinados, tienen lugar algunas escenificaciones: la curación del ciego, la 1 ª caída con la verónica, las tres Marías y las mujeres de Jerusalén, la 2 ª y la 3 ª caída.

Más información…

desde Barcelona al Empordà

El Empordà es, desde hace años, uno de los destinos preferidos por la gente de Barcelona. No es nada nueva esta predilección -sobre todo por la Costa Brava-, ya en los años 50 la burguesia de Barcelona se acercaba y pasaba los veranos e incluso empezaba ha construirse su “casita” en la costa.
Actualmente aquellos años se traducen en cantidad de familias que aunque con orígenes en Barna, son empordaneses de pro.

De ese tipo de turismo, por decilo así, queda poco. Ahora se lleva la masificación consecuencia de la proximidad debida a unas buenas infraestructuras (que se colapsan quince dias al año) y medios de transporte; asi como el hábito “vacacional” al precio que sea.

Lógicamente lo que ha traido como consecuencia este flujo de gente han sido cambios radicales tanto en el paisaje (construcción en general, con todo lo que conlleva) como en los hábitos y orientación industrial. El Empordà es 100% turístico, se debe y vive de.
Y cada vez más