Category Archives: paisajes
Paseo por los arrozales de Pals
La ruta parte de Pals, situado en la carretera C-31 entre Torroella de Montgrí y Palafrugell. Se sale del pabellón deportivo, delante del aparcamiento, situado en el centro del pueblo, y se baja por el Carrer de l’Abeurador. Al cruzar la carretera, se toma el Carrer de Quermany y la pista asfaltada que, con las marcas blancas y rojas del GR 92 (sendero de Gran Recorrido) y del PR-C 108 (sendero de pequeño recorrido), pasa por debajo de la carretera.
Se coge a la derecha una pista señalizada hacia Begur (km 2,4) dejando el alquitranado. Enseguida se observa, a la izquierda, la masía fortificada de Can Pou de ses Garites.
A los 3 kilómetros se sigue por el camino de la izquierda con una indicación hacia las balsas de En Coll y se siguen sus señales blancas y amarillas de PR (sendero de Pequeño Recorrido). Se pasa entre bosques de pinos y dunas.
Se cruza la carretera por la rotonda (km 5,3) y se sigue por la calle de delante, que hace bajada. Transcurridos 300 metros, hay que girar a mano izquierda por una pista indicada. Se gira de nuevo a la izquierda (km 8,5) y se sube por la acequia de En Coll entre los arrozales. El sendero de la derecha conduce a las balsas de En Coll en menos de un kilómetro.
Se llega a Mas Gelabert (km 10,2) y se sigue por la derecha una pista que, al cruzar unas acequias, se adentra por la zona inundada.
Antes de llegar a un puente y a la carretera, el trayecto se dirige hacia el molino de Pals por un sendero poco marcado (km 11,8). Se sigue por la pista y se gira primero a la izquierda por la carretera C-31 y, tras 300 metros, a mano derecha por la pista.
Se continúa siempre por la pista que bordea por la izquierda el GR 92 (km 14) en dirección a Pals y Begur. Tras una fuerte pero breve ascensión, se llega a Pals y por el Carrer Font se regresa al punto inicial de la ruta.
Invierno en el Empordà
Normalmente es un invierno bastante soportable, incluso llega a ser una estación que se agradece que llegue si como sucede a veces el otoño prácticamente no ha existido y ha sido una prolongación fresca del verano.
Aparte de que el número de turistas es soportable, el paisaje invernal del Empordà es muy atrayente, pintoresco, relajante…a no ser que lo invada una tramontanada o una llevantada. Aunque ambas situaciones meteorológicas tienen su encanto también.
Lo habitual es que el invierno llegue en forma de bajada brusca de las temperaturas a principios de diciembre con una entrada de vientos del N.E o N. , si es del N.E. y llega directamente de Siberia es posible ver nieve en cotas bajas. Ese tipo de viento, frio de por si, llega con algo de recorrido marítimo, de ahí que no sea extraña esa situación, de hecho cási cada año hay algún episodio.
Si el viento es del N. y llega directamente del polo es dificil que llueva pero el frio está asegurado.
El mes de Enero, aunque mucha gente no lo sepa, es el mes mas seco en el Empordà, estadísticamente. Seco y frio es el mes más invernal por decirlo así, con inversión térmica que hace que el humo de las chimeneas se alce apenas unos metros. Febrero es impredecible, lo normal es que continue el frio pero muchos años hay alguna súbita subida de temperaturas hacia el final de este mes; además los dias son ya más largos.
Marzo ventoso y Abril lluvioso, lo que es cási seguro es que en Semana Santa lloverá o hará frio en una parte de ella.
Nuestras playas
En el Baix Empordà disfrutamos seguramente de las mejores playas de la Costa Brava -con el permiso de las de L’Escala-.
Las hay para todos los gustos: extensas como la platja de Pals, que se una a la Platja Gran de L’Estartit y pequeñas generalmente en las típicas calas que dan el toque diferencial a esta parte de la costa catalana.
De entre estas últimas nos quedamos con las calas de Begur (Aiguablava, Aiguafreda, Sa riera, Sa tuna… y las de Palafrugell (Tamariu, Llafranch, Calella). La playa de Castell -que no llega a tocar a Palamós por el norte, aunque está cerca…:)- merece capítulo aparte porque debe de ser la única playa de la Costa Brava sin edificaciones. La bahia de Palamós luce cual Copacabana versión light por tamaño que no por presencia.
Platja D’Aro ofrece una playa larga, abierta al SE. Lo bonito de esta playa es el conjunto paseo marítimo-playa, sin una carretera que separe ambos tal y como sucede en muchas localidades catalanas (¿a quién se le ocurrió?).
Continuando hacia el sur, S’Agaró, Sant Pol y Sant Feliu de Guixols, playas y zonas señoriales en buena parte. En S’Agaró es un placer imaginar que una de esas mansiones que incumplen la ley de costas te pertenece (con incumplimiento y todo) y bajando unas escaleras en la roca te das un chapuzón…en la piscina que toca al mar!

playa de Castell (Palamós)
