La Costa Brava está condicionada gastronómicamente hablando por dos circunstancias básicas a la hora de “hacer” cocina, el hecho de ser una zona turística de primer orden y la inmejorable materia prima que provee de productos de primera calidad tanto del mar como del campo y la huerta y la granja.
El hecho de abastecer a millones de turistas cada año ha llevado a los dueños de hoteles y restaurantes de la Costa Brava a “inventar” un tipo de cocina que si bién tiene una base tradicional de la zona en muchos casos, ha sido adecuada a los gustos de los visitantes (es como el flamenco….), de este modo las pizzas catalanas, hamburguesas, nugets, fricandellas y demás, comparten espacio con los mejillones a la belga, el rape a la marinera sin tomate, el suquet estilo bullaboise, el conill (conejo) camuflado, las guarniciones de patatas deluxe, la copa melba….y las bengalas por supuesto.
En la Costa Brava se come de cine, al fin y al cabo gran parte de ella pertenece al empordà, archiconocido por sus talentosos chefs y sus platillos de mar y montaña. Si, en la costa hay buenos restaurantes, claro, pero busque con cuidado…En el interior lo mismo pero con menos probabilidades de comer calamares a la romana refritos….ningún empresario hotelero con restaurante en primera linea de mar deberia tomarselo a mal, sabe de que hablo. Si, las cosas van cambiando a mejor.


