Los veraneantes del pasado


Los antiguos veraneantes en la Costa Brava han sufrido también las consecuencias psicosociológicas, morales y religiosas de la afluencia de extranjeros. De la posición de prestigio que ocupaban en nuestros pueblos de veraneo se han visto relegados a un lugar secundario. El mayor poder adquisitivo de la moneda extranjera y la generosidad de muchos turistas extranjeros (no todos), así como la brevedad de su estancia (el término medio es de 13,6 días), permite a éstos gastar sin preocupaciones. Esto contrasta con el caso del veraneante del país, que pasa los tres meses de verano (es un cliente seguro), y procura no tirar el dinero. Como consecuencia, la gente del pueblo (nos referimos a aquellos que de un modo u otro se relacionan comercialmente con los turistas: vendedores, camareros, etc.) tiene una marcada preferencia por los extranjeros, más generosos a la hora de las propinas. Esto ha dado lugar en muchos pueblos a cierto malestar. Por otra parte, los veraneantes son tres veces menos en número que los extranjeros, y de ellos, un 75% son catalanes. Para precisar más diremos que, de estos, dos terceras partes son de la ciudad de Barcelona y la otra tercera parte, de Gerona (ciudad y provincia).

Dr. R. Duocastella