Las criticas constructivas son bienvenidas.
Utilizando técnicas no tan sofisticadas como el google trends, es decir, dandose una vuelta por la Costa Brava en coche a pie o en bici, vemos la consecuencia (o la culpa) de la presunta pérdida de popularidad de esta zona como destino turístico. No hablaremos del crecimiento de una competencia real y preparada en destinos como Croacia…o incluso el Caribe.
El caso es que si miras a tu alrededor en poblaciones insignia como Platja d’Aro o Roses, te encuentras con una fachada en venta, en permuta…negocios (bares, restaurantes, comercios) en primera linea cerrados y en traspaso. No digamos la inacabable oferta inmobiliaria…
Se sabia que tenía que pasar hace tiempo, la oferta era brutal y aún así habia quién se arriesgaba a comenzar un negocio con la esperanza de que fuera diferente y atrajera a un público que nunca llegó.
Las cosas cambian desde dentro, mientras, la fachada sigue necesitando una mano de barniz…si, más.
Jordi Miret



Tens raó;
jo crec que les coses estan cambiant, paciencia.